Una serie de catastróficas vivencias mendigas – Amsterdam II

Y aquí estoy con la segunda parte del viaje más mendigo ever (primera parte aquí). El día dio para mucho: hicimos varios tours, conocimos la historia de la ciudad, nos familiarizamos con sus curiosidades, fuimos testigos de episodios curiosos y dormimos en lugares que nunca antes habríamos considerado aptos para ello. No te lo pierdas si te gusta ahorrar en tus viajes o reírte de las desgracias ajenas. Sobre todo lo segundo.

Nada más llegar a Amsterdam y antes de partir a hacer el free tour de Sandemans, decidimos probar suerte buscando un albergue por última vez para librarnos de dormir en la calle. La cosa es que la idea inicial del viaje era hacer Couchsurfing pero en el último momento nos falló el anfitrión. Que lo de dormir en la calle no era por capricho, vaya, quién lo diría.

Vimos un hotel que no parecía nada del otro mundo (por no decir que tenía toda la pinta de tener moho en los baños) y con la esperanza de que las habitaciones no fuesen muy caras, entramos a informarnos. Pues parecía que el destino nos tenía reservada una dosis mendiga para aquel fin de semana. Una habitación para cuatro valía 225 euros por noche.

Como au pairs no podíamos permitirnos semejante clavada, lo miramos con cara de pena y le dijimos que gracias, pero que no teníamos tanto dinero. El señor quiso saber cuánto estaríamos dispuestas a pagar, y nosotras, pobres de oficio y convicción, contestamos que unos 20€ por persona.

Os ilustro la reacción del recepcionista:

Dijo que en Amsterdam mejor nos olvidásemos de encontrar un hostal a esos precios. Puede que sea verdad, pero:

1) Lo puede decir sin partirse la caja el muy desgraciado.

2) Una noche en su hotel-pocilga costará 50 y pico euros, pero estoy segura de que no VALE eso. Me acordé de todos los familiares de la oferta y demanda aquel día.

Ya resignadas al mendiguismo, nos dirigimos a la plaza Dam, punto de encuentro para hacer el free tour. El tour muy completo, el guía nos llevó por canales, calles y callejones, nos explicó la historia de la ciudad y mil curiosidades, además de darnos auténtico gouda holandés para probar ¡for free! Se ve que se lleva comisiones de una tienda de quesos, pero ¿quién soy yo para juzgar a alguien que me alimenta gratis?

En esta entrada no voy a explicar cada una de las paradas que hicimos en el tour con todos sus datos históricos porque ya existen Lonely Planet y la Wikipedia para eso. Me centraré en un par de curiosidades que nos explicaron en el tour y me llamaron la atención. Aclaro que estas fotos las hice en 2015 y dan pena, las pongo pequeñas para que no se note tanto. Aunque con esta aclaración la gente se fijará más. Whatever.

Oude kerk, lo que traducido viene a ser “iglesia antigua”

La ciudad de Amsterdam nació en este mismo lugar, la Oude Kerk o iglesia antigua fue uno de los primeros edificios importantes en ser construidos. No es casualidad que se encuentre en medio del Barrio Rojo. Desde sus inicios, Amsterdam tuvo un puerto con mucha actividad, con la cantidad de marineros que eso conlleva. Dichos marineros, al volver de alta mar, daban negocio a los locales del Barrio Rojo (tan antiguo como la ciudad) con sus sueldos recién cobrados.

En la Edad Media la gente vivía convencida de que dichos pecados supondrían el infierno para ellos, por lo que la iglesia se construyó al lado de los burdeles para que los marineros se confesaran después de pecar. La salvación del alma muchas veces requería un desembolso de dinero (baia baia), por lo que la relación comercial entre la iglesia y los burdeles era buena por aquel entonces.

amsterdam en bici
WTF ese verde ultrasaturado
arquitectura amsterdam

Otro aspecto peculiar de Amsterdam (y esta zona de Europa en general) son las fachadas de las casas. El territorio donde se sitúa la capital holandesa son tierras robadas al mar, lo que significa que las casas antiguas no tenían sótanos. Al haber tantos comerciantes en la ciudad, necesitaban espacios de almacenamiento, y como era imposible guardar la mercancía bajo tierra, utilizaban los pisos de arriba de las casas para ello.

Las escaleras eran muy estrechas, lo cual imposibilitaba subir y bajar mercancías por ellas, de modo que las ventanas cumplían dicha función. Las fachadas de todas las casas del casco antiguo están ligeramente inclinadas hacia adelante y tienen un gancho arriba del todo. Las mercancías se ataban a estos ganchos y la inclinación de las casas permitían levantarlas y bajarlas sin dañar la fachada. Hoy en día los ganchos se utilizan para realizar mudanzas.

En ciertas fachadas incluso pueden verse dibujitos (viva mi riqueza léxica) como el de abajo, los cuales indicaban el oficio del propietario de la casa. En épocas cuando mucha gente no sabía leer ni escribir estas imágenes les permitían orientarse.

historia amsterdam
Este debía ser recaudador de impuestos, se ve que ser analfabeto no se aceptaba como excusa para no pagarlos

De la zona medieval de repente pasamos a un barrio con edificios bastante cutres. Tenían varios colorines en las ventanas, balcones con rejas amarillas, etc. Estéticamente un despropósito según la mayoría de la gente hoy en día. Tal vez cuando lo construyeron en los 70 lo veían diferente.

Pronto el guía nos explicó lo que era: el antiguo barrio judío de Amsterdam. La Segunda Guerra Mundial estuvo marcada por fríos inviernos, lo cual hizo que los ciudadanos, para calentarse, hicieran uso de todo el material de madera de las casas vacías de los judíos, quienes habían huido o habían sido deportados. Muebles, vigas y en resumen toda la madera de las casas inhabitadas fue utilizada para combatir el frío invernal.

A pesar de que las casas acabaran destrozadas, en las primeras décadas que siguieron a la guerra no se llevó a cabo ninguna renovación. En los 70 la zona era muy frecuentada por adictos a la heroína, cosa que el alcalde quiso cambiar organizando un concurso para diseñar los nuevos edificios del barrio. 

El concurso lo ganaron unos estudiantes de arquitectura y bueno… mejor me ahorro mis opiniones sobre el resultado, dejo que juzguéis vosotros mismos:

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Para acabar con las curiosidades del tour, mencionaré el siguiente dato: cada año mueren 20 personas en los canales. Pues sin que me tachéis de persona cuya maldad puede compararse con la de la señora Umbridge, diré que me parecen pocas. Amsterdam es conocida por su fiesta nocturna. También por sus canales. Me parece increíble que estas dos cosas no resulten en gente borracha que va sola por la calle cayendo al canal más a menudo. Sin duda me esperaba más accidentes de este tipo.

Después del tour fuimos a comer y echar la siesta. Todo en el mismo sitio. ¿Alguien nos acogió en su casa y al fin pudimos permitirnos el lujo de dormir? Casi. Pero no. Fuimos al Subway.Literalmente nos dormíamos entre mordisco al wrap y sorbo a la Fanta. Llega a estar el local lleno y nos echan, pero como no tenían nadie en aquel momento, nos dejaron hacer el ridículo en paz.

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Después de recuperar fuerzas (por decirlo de alguna manera), tomamos una decisión que nos confirmó que seguramente estaríamos en la lista de las personas más inteligentes del planeta por encima de todo Ravenclaw.

¿Recordáis cómo íbamos a dormir en la calle? (Como si no fuera el tema principal de estas entradas sobre Amsterdam).

Pues lo que no nos gastamos en un hostal nos lo dejamos en un barco de esos que te hacen un tour por los canales. Ya habíamos hecho el tour gratis, pero, ¿de verdad podíamos perdernos prácticamente el mismo tour pero desde el agua, al asombroso precio de 16€? Era una ganga, señores.

A ver, que el tour está bien. Te enseña la ciudad desde otra perspectiva. Te dan información complementaria que no te dan en el tour gratis. Pero por favor, futuro viajero mendigo, no pagues 16€ por una visita guiada cuando “no puedes permitirte” un alojamiento decente. Quedarás como un vagabundo de postureo y lo siguiente que recordarás es que te sacarás una selfie con los sin techo de la estación para subirla a todas las redes sociales con la etiqueta #QuéDuraEsLaVida. He de aclarar que éso último nosotras no lo hicimos. Lo de las selfies. Lo de pagar 16€ sí que pasó.

Al menos las vistas eran bonitas y las explicaciones interesantes. Y… no voy a mentir, los asientos eran cómodos. Como podréis haber imaginado, los cómodos asientos no se quedaron desaprovechados ante nuestra falta de sueño. Para la mitad del trayecto ya estábamos todas cayéndonos literalmente del sueño y dando esos cabezazos indignos que das cuando te estás quedando dormido y luchas contra ello. Cuando se te cae la cabeza, se te abre la boca y todo el mundo te mira. Esos cabezazos.

barco canales amsterdam
canal amsterdam
puente amsterdam
siete puentes amsterdam
Siete puentes sobre el canal
terraza amsterdam

Después de la cabezadita el paseo en barco nos fuimos a dar vueltas por el centro: tiendas, canales, etc. Tomamos una cerveza local en un bar y tras dar otra vuelta por ahí nos apalancamos en un restaurante italiano para cenar. Después de ahí ya sí que parecíamos almas en pena: hicimos tiempo en un bar, en un Burger King e incluso intentando dormir en los portales del Rijksmuseum (con el objetivo de ver las letras de “I amsterdam” al amanecer y sin turistas).

En esta odisea de minisiestas interrumpidas descubrimos que Amsterdam tiene policía para borrachos. Literalmente, hay policía en las zonas donde se sale de fiesta para atender a los borrachos que no pueden andar y meterlos en taxis que los lleven a casa. Quizá esta sea la razón por la que no muere más gente ahogada en el canal… Nos entretuvimos un rato con esta escena, aparte de que era gracioso nos alegraba un poco ver que había alguien que daba más pena que nosotras.

Y acabo la crónica de hoy con esta canción, por razones obvias:

¡Cuéntanos tus experiencias (seguro que mucho más dignas) en Amsterdam! ¿Alguna curiosidad que descubrieses?

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