Proyectos faraónicos y puestos de patatas: La historia de Bruselas a través de sus obras

¿Hay algo más belga que una obra bloqueando toda la calle? Una obra bloqueando toda la calle durante años y años non-stop. Hoy te traigo anécdotas sobre unos proyectos de construcción que todo ser humano viviendo en Bruselas conoce.

1. El Palacio de Justicia, la obra interminable

Toda una referencia para todas las obras eternas hechas en Bruselas. El rey Leopoldo II, acompañado por sus aires de grandeza, ideó un plan para embellecer la ciudad de Bruselas para que se acercase más a esas bellas y espectaculares ciudades imperiales europeas como Viena.

Con dinero traido mayormente del Congo, empezó una obra faraónica tras otra, pero ninguna es tan emblemática como el Palacio de Justicia. Cuando terminó de edificarse en 1883 era el edificio más grande del mundo. Imagina sus dimensiones que para liberar un solar donde construirlo tuvieron que derribar un barrio entero. Un barrio.

Pues si ya te parece una barbaridad eso, piensa en la cara que pondrían los habitantes de ese barrio si supieran que las obras del Palacio de Justicia nunca acabaron realmente.

Así es, hoy en día seguimos teniendo el privilegio de ver los andamios en las fachadas del edificio. Y es que entre que los nazis quemaron el edificio y para cuando unas partes se han terminado de renovar otras ya se caen a pedazos… aquello es un no parar de poner piedras. En otras palabras, es el equivalente del siglo XIX del aeropuerto de Berlín.

Al menos a este cacho edificio que ocupa toda una manzana se le da un uso: alberga los tribunales de justicia belgas.

Brussels 10 year challenge : brussels
El “10 years challenge” del Palais de Justice. Fuente: reddit.

2. La Gare Centrale, el edificio que está pero no se ve

Ay, la Gare Centrale. Ese gran proyecto de la ciudad de Bruselas que vio la luz tras más de 50 años de obras. MÁS DE CINCUENTA AÑOS. Ha habido catedrales que se han acabado antes. O eso creo. Digamos que sí, por la cuenta que me trae para enfatizar mi sorpresa.

A finales del siglo XIX, Bruselas tenía dos estaciones de tren, una en el norte (Gare du Nord) y una en el sur (Gare du Midi). Algún lumbrera vio muy bien que a la ciudad le vendría bien una estación de tren en su centro histórico.

Así llegó al mundo el proyecto de la Gare Centrale, el cual se vio detenido durante la Primera Guerra Mundial por problemas de presupuesto. En los años 30 encargaron al famoso arquitecto Victor Horta que se encargase de construirlo, pero a pesar de que el hombre dejase todo el diseño hecho y todo encauzado, la Segunda Guerra Mundial llegó y las obras volvieron a interrumpirse. No fue hasta 1952, ya tras la muerte de Horta, que la famosa Gare Centrale abrió sus puertas.

Las vías están soterradas y desde fuera no parece que semejante edificio está ahí plantado en medio de la ciudad. Y ese era el objetivo de Horta, evitar plantar un enorme bloque horrible en pleno centro histórico de la ciudad (gracias, Victor, gracias). Sin duda, objetivo conseguido, la Gare Centrale es aún hoy en día digna de ver y de admirar.

Cabe destacar que, durante los cincuenta años que duraron las obras, las partes este y oeste de la ciudad quedaron prácticamente incomunicadas, dando lugar al desarrollo de dos centros de la ciudad paralelos. En el oeste se quedó el centro medieval (toda la zona de la Grand Place y el canal), mientras que las clases más altas se congregaron más en la parte este de Bruselas, que está algo más elevada (la zona de Louise y Porte de Namur). Hoy en día esta separación aún se percibe, pero hay iniciativas para promover la circulación de la gente entre las dos zonas.

Hall de la Gare Centrale en Bruselas
Hall de la Gare Centrale en Bruselas

3. La Maison Antoine, meca de las patatas fritas

¿Te puedes creer que se puede tardar un año en construir un kiosko de patatas fritas? Siéntate y coge palomitas para que te cuente la historia del kiosko de Maison Antoine, uno de los puestos de patatas fritas (conocidas aquí como frites) más famosos de la ciudad situado en Place Jourdan en el Barrio Europeo (el otro puesto más famoso es el de la Place Flagey).

Cuando me mudé a Bruselas en marzo de 2017 dicho sitio ya estaba en obras, y tenía pinta de haber estado así durante un par de meses al menos. Las patatas se compraban en una camioneta colocada justo al lado de la gran obra, para que los fans de la Maison Antoine no nos quedásemos sin nuestras raciones de patatas cuando nos entrara el antojo. Qué majos ellos.

Pues pasaban los meses, más meses y más meses y la obra seguía ahí. Aparecían pequeños avances muy de vez en cuando y el personal que frecuentaba la zona se preguntaba qué tipo de kiosko nos iban a poner ahí. ¿Tendrá mesas dentro para sentarse? ¿Tendrá una zona para las bebidas y otra para las comidas? ¿Van a construir un parque de atracciones junto al puesto?

Al fin llegó diciembre de 2017 (como un año, si no más, desde el comienzo de las obras) e inauguraron el nuevo kiosko.

Yo al ver el nuevo kiosko

¿Está bien? Sí, tiene más espacio para pedir y las patatas siguen siendo un manjar.

¿Se puede entender cómo tardaron tantísimo en construir una caseta de 30 metros cuadrados? Si se puede entender, no cuentes conmigo para que te lo explique porque sigo indignada con esto hasta el día de hoy.

Patatas fritas en Bruselas Maison Antoine
Les frites

4. Peatonalización del Boulevard Anspach

Esta obra lleva años ahí, pero con esto no voy a meterme tanto como con la Maison Antoine porque me parece un proyecto que ha transformado y va a transformar el centro de Bruselas. Que sí, que las patatas fritas son importantes, pero vamos a marcarnos bien las prioridades.

Resulta que en marzo de 2015, al poco tiempo de que servidora llegase por primera vez a Bruselas (¿casualidad? No lo creo…) se cerró el Boulevard Anspach (por aquel entonces enorme y concurrida carretera de varios carriles) para los coches, convirtiendo de esta zona del centro de Bruselas en la zona peatonal más grande de Europa por detrás de Venecia. Todo un logro, teniendo en cuenta que Bruselas es una ciudad con un tráfico de coches horroroso.

La zona inmediatamente atrajo a muchísima gente, se han abierto nuevos comercios, se ha liberado muchísimo espacio, etc. Hace tres años, en 2017, se iniciaron las obras para quitar por completo la carretera y hacer de este un espacio peatonal con bancos y plantas. Todavía estamos sufriendo las obras en toda la avenida, pero poco a poco se ve cómo va a ser el proyecto final y va a quedar muy chulo. Leire approves.

La Bourse en el Boulevard Anspach
La Bourse en el Boulevard Anspach

Aquí acabamos por hoy con las obras de Bruselas. ¿Las has sufrido en alguno de tus viajes a la capital belga? ¡Cuéntanos anécdotas sobre obras faraónicas en tu ciudad!

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