Un día en Amman: qué ver en la milenaria (y caótica) capital de Jordania

En general, Amman no suele ser la razón por la que el personal visita Jordania, la verdad. Compitiendo con destinos como Petra, el desierto de Wadi Rum o el Mar Muerto, Amman suele ser un personaje secundario en la aventura de muchos viajeros. Sin embargo, la capital de Jordania bien merece una visita de un día en tu itinerario para descubrir sus zocos, sus restaurantes y su mezcla de ruinas dejadas por distintas civilizaciones a lo largo de los milenios. ¡Vámos a descubrirla!

Ciudadela de Amman: donde el neolítico se encuentra con los omeyas

La historia de Amman se remonta como mínimo a hace unos 10.000 años, ¡ahí es nada! La verdad es que en muchos barrios de la ciudad nadie lo sospecharía, la mayor parte de Amman es un amontonamiento de edificios casi idénticos construidos con prisas en el siglo XX.

Peeero… hay un lugar de la capital jordana donde aún podemos intuir los pasos de todas las civilizaciones que pasaron por aquí: desde amonitas (una tribu semita de la antigüedad, no los fósiles esos que parecen caracolillos) a griegos y romanos para después dar paso a bizantinos y a la época islámica con los omeyas.

Cada una de las civilizaciones y culturas que pasaron por Amman dejó sus huellas en la Ciudadela. La mezcla que se produce allí es toda una clase de historia que te transportará a través de los milenios, no te pierdas la ciudadela si visitas Amman.

Templo de Hércules Amman
Un pequeño trailer

💡 La entrada a la ciudadela de Amman está incluida en el Jordan Pass, así que no tendrás que pagar nada si compras el pase. Si no lo has adquirido, la entrada cuesta 3 JD (dinares jordanos).

💡 Tours guiados de la ciudadela de Amman: hay placas informativas en la ciudadela, así que en principio puedes visitarla por tu cuenta sin problemas. Sin embargo, en la entrada a la ciudadela hay varios guías que ofrecen tours en grupo y privados por el recinto. Un tour privado de unas 5h (Ciudadela + Teatro Romano + Zocos) para dos personas nos costó 60JD en total. El guía Abdul habla español y nos contó muchísimos datos curiosos sobre Amman y su ciudadela, fue una gozada de tour la verdad, incluso tuvo infinita paciencia con todas las fotos que sacamos. Si te interesa pregunta por él en la entrada e igual anda por allí. Aclaro por si acaso que esto NO es publi.

Mirador con vistas al centro y al Teatro Romano

Nada más entrar en la ciudadela de Amman, a tu izquierda darás un mirador donde se extiende el centro histórico de Amman a tus pies. Avistarás la única colina verde de toda la ciudad, allí es donde vive la familia real muy discretamente. Justo enfrente verás el Teatro Romano en todo su esplendor (ver más abajo), y justo al lado está el centro histórico con sus zocos, su arte urbano y su tráfico (mucho tráfico).

Eso sí, mires donde mires desde lo alto de la ciudadela hay casas y casas. De las 7 colinas donde originalmente se construyó Amman, la ciudad hoy en día cubre la friolera de 19 colinas (y sumando) tras la expansión tan exagerada y repentina que vivió durante el siglo XX. Además todas las casas parecen iguales, al haber sido construidas con la misma piedra blanca. Da la sensación de que esa masa de casas no acaba nunca.

Vistas de la Ciudadela al Teatro Romano Amman

Cueva donde se hallaron restos del neolítico

Parece mentira que en pleno siglo XXI podamos ver una cueva que estuvo habitada en el neolítico en medio de una capital de casi 5 millones de habitantes. Pues así es, hay una pequeña cueva en la ciudadela de Amman donde los arqueólogos descubrieron restos de la época neolítica, sobre todo objetos de cerámica.

Hasta hace unos años se podía entrar a la cueva para visitarla, mientras que hoy en día tendrás que conformarte con mirarla desde la reja que han puesto en la puerta. ¿Han cerrado la cueva porque había gente que la utilizaba como aseo? Afirmativo, tuvieron que cerrar la cueva porque había gente que la utilizaba como aseo.

Templo de Hércules

Si quieres hablar de reciclaje y economía circular, ten una charla con el Templo de Hércules en Amman. Este templo romano construido en el siglo II d.C. en su día midió unos 20m de altura y albergó una enorme estatua de Hércules de 13m en su interior.

La cosa es que con la caída del Imperio Romano, el templo también entró en decadencia y poco a poco pasó de ser un edificio religioso y cultural clave a convertirse en cantera para las construcciones posteriores como la iglesia bizantina, el palacio de los Omeyas o incluso casas residenciales por Amman. Tan solo quedan un par de columnas en pie (que fueron reconstruidas en los 50 además), y de la gigantesca estatua de Hércules solamente se han podido encontrar tres dedos y un codo, los verás a un lado del templo.

Templo de Hercules, ciudadela de Amman
Lo que queda del Templo de Hércules

Iglesia bizantina

Quizá te cueste dar con la iglesia bizantina en tu visita a la ciudadela, ya que hoy en día no se conservan más que los cimientos y pequeños trozos de muro. Lo suficiente para identificar por dónde se entraba y dónde estaba el altar, pero lo cierto es que poco más.

Al igual que ocurrió con el Templo de Hércules, la iglesia bizantina se desmanteló para utilizar sus materiales en las construcciones del foro y el palacio de los omeyas.

Palacio y ciudad de los omeyas

¿Ves esa pequeña cúpula azulada? Pues pertenece al Palacio de los Omeyas y sirvió como palacio de justicia y sede temporal del gobierno en la época del califato de los omeyas, allá por los siglos VI-VIII. En aquellos tiempos, la capital del califato estaba relativamente cerca, en Damasco, y Amman gozaba de una posición estratégica y relevancia política.

Entre los restos de los tiempos de los omeyas, podemos contemplar el foro (el cual estuvo rodeado de tiendas), las bases de las columnas que formaban la mezquita, paredes de lo que fue el palacio de los invitados, y por último, pero no menos importante, el Palacio de los Omeyas con su cúpula.

Se rumorea que dicha cúpula originalmente fue de piedra, pero su peso y los numerosos terremotos que ha habido en la zona hacían que constantemente se derrumbara. La cúpula actual la restauraron como parte de un proyecto financiado por España en los años 2000, y en vez de piedra, la reconstruyeron con madera de pino por dentro y con plomo por fuera para que soportara mejor el paso del tiempo.

En el siglo VIII, el califato omeya fue reemplazado por el califato abasí, quienes trasladaron la capital a Bagdad. Si a eso le sumamos los destrozos causados por terremotos a las ciudades de la zona en esa época, el resultado fue el abandono de la ciudadela y la decadencia de la ciudad de Amman.

Palacio de los Omeyas en Amman
Palacio de los omeyas en Amman

Museo arqueológico jordano

Este pequeño pero sorprendente museo te relata, literalmente, miles de años de historia de Amman a través de sus objetos. Encontrarás desde estatuas del neolítico (que dan un poco de mal rollo, la verdad sea dicha) hasta armaduras y utensilios de los tiempos de los omeyas, pasando por objetos de la época helenística y romana.

La entrada está incluida en el billete a la ciudadela (también en el Jordan Pass), échale un breve vistazo al museo si puedes.

El imponente Teatro Romano y sus alrededores

El foro romano de Amman

Poco queda ya del foro romano que se extendía a los pies del teatro. Aún se mantienen en pie algunas de las columnas originales, eso sí. La plaza que cubre lo que en su día fue el foro romano es la plaza de los Hachemitas (el nombre se debe a la dinastía a la que pertenece la familia real actual en Jordania).

Aunque los edificios del foro romano no se hayan conservado, lo que sí se mantiene después de tantos años es el hecho de que sigue siendo una plaza con mucho ambientillo durante todo el día.

El Teatro Romano de Amman

Imagina una ciudad bulliciosa, llena de tráfico y donde prácticamente todas las casas son iguales y de pocos pisos. Vale, pues ahora imagina un pedazo de teatro romano gigantesco con tres zonas de gradas perfectamente conservadas ahí en medio.

El Teatro Romano de Amman lleva de pie ahí donde lo ves desde el siglo II d.C. y en su día llegó a albergar a unos 6000 espectadores. Casi nada. Hoy en día aún puedes entrar y recorrer el escenario e incluso subir a lo alto de las gradas para contemplar esta maravilla arquitectónica y el centro de Amman desde las alturas.

💡 Cuando pases por el escenario, haz lo siguiente: busca una baldosa con una cruz en medio del escenario, ahí es donde deberás colocarte y hablar hacia las gradas. Verás que el eco te envuelve y tu voz te suena mucho más potente. Esto se debe a la calculadísima acústica de este tipo de teatros, como no tenían micrófonos, algo tenían que hacer para que el público escuchara bien a los actores.

Teatro Romano en Amman Jordania
Se me olvidó quitarme la mascarilla del brazo

El Odeón

A los pies del Teatro Romano verás el Odeón, que parece una versión en miniatura del teatro. La misma forma, misma organización, misma estructura, solo que su capacidad era de 500 personas.

No es que construyeran el Odeón como maqueta para practicar antes de hacer el teatro, no. El Odeón servía su propia función en la época romana, sobre todo se utilizaba para pequeños eventos y para las reuniones del senado. Hoy en día sigue utilizándose como sala de conciertos.

Museo jordano de tradición popular (Jordanian Museum of Popular Tradition)

Justo entre el Odeón y el Teatro Romano, podemos visitar el museo jordano de tradición popular, donde nos saludarán representaciones de las distintas culturas que conviven en Jordania: beduinos, palestinos, circasianos… El museo es pequeñito y se ve en seguida, recomiendo entrar y echar un vistazo a los diferentes trajes y accesorios que tienen expuestos. Además, en uno de los laterales hay una colección de mosaicos que merecen la pena también.

El museo del folklore jordano (Jordan Folklore Museum)

Al igual que el museo de tradición popular, el museo del folklore nos acerca a las diferentes gentes que habitan Jordania. El museo del folklore también es pequeño y se sitúa justo enfrente del de tradición popular, al otro extremo del Teatro Romano.

Entra y curiosea las reproducciones a escala real de un salón de una típica casa urbana en Jordania, de una tienda de un campamento beduino, o de escenas de la vida diaria en el campo. Jordania es un país de contrastes en muchos sentidos, y estas maneras tan diferentes de vivir nos abren la puerta aunque sea un pelín para entender este país.

Centro histórico de Amman

El Nymphaeum, fuente pública romana

Un nymphaeum viene a ser una fuente pública romana, y la de Amman debió de ser preciosa. Estas fuentes reciben ese nombre por haber estado decoradas con estatuas de ninfas por todas partes, y eran un lugar público muy frecuentado por los romanos para encontrarse con gente, pasar la tarde al fresco o para hacer ofrendas a las ninfas para pedirles buena suerte en temas de amoríos o fertilidad.

Si quieres ver un nymphaeum algo mejor conservado, haz una excursión a Jerash, tiene ruinas de la antigua ciudad romana que dejan sin palabras. Su nymphaeum tampoco está completo, pero se intuye su aspecto original bastante mejor que en el de Amman.

El mercado de fruta y verdura

Si me preguntases por mis lugares favoritos en Amman, seguramente te diría el teatro romano y el mercado de fruta y verdura. Me recordó muchísimo al Mercato di Ballarò en Palermo, por si has estado allí. Este mercado consiste en un par de calles repletísimas de puestecillos de fruta, verdura, dulces y todo tipo de delicatessen del país.

💡 ¿Sabías que en Jordania se producen todos los tipos de frutas y verduras menos el mango? Este es un hecho del que parecen estar bastante orgullosos, nos lo repitieron tres o cuatro veces personas diferentes. Así que prácticamente todo lo que ves en estos puestos y en las demás tiendas proviene de Jordania, más concretamente del valle del río Jordán. ¡Nada mal, la verdad!

Zocos varios (el de la ropa, el del oro…)

El centro histórico de Amman está lleno de tiendas y de zocos. Déjate sorprender por todo lo que se vende aquí, desde vestimentas tradicionales (la mayoría hechas a máquina, ¡pero algunas incluso a mano!) hasta… ¡oro!

Tal y como lo lees, hay un par de calles enteras de joyerías especializadas en oro. Sorprende mucho ver cómo tienen ahí todos los anillos, pendientes y brazaletes prácticamente en la calle, hay algo de pantalla de seguridad pero realmente si alguien quisiera robarles, no serán impedimento. Que quede claro que desde este blog no pretende fomentarse el robo del oro en Jordania o en ningún otro país. Yo mejor lo digo, que internet a veces anda un poco tonto.

Tienda zoco de Amman
¡Vendo oro!

Mezquita Al Husseini

Esta es la mezquita principal de la ciudad, seguro que si das un paseo por el centro histórico de Amman pasas por aquí más de una vez. Sin embargo, tendrás que conformarte con verla desde fuera, ya que no está abierta al turismo (en realidad, a los hombres extranjeros a veces les dejan pasar, a las mujeres ni de coña).

Rainbow Street

Tras un gran terremoto en 1927, las familias acomodadas de Amman dejaron atrás el centro de la ciudad y se instalaron en un nuevo barrio en una colina cercana. En este nuevo barrio la crème de la crème era Rainbow Street, una calle repleta de mansiones donde vivieron varias personas ilustres de Jordania, incluyendo el anterior rey Hussein.

En su día la calle destacó por su arquitectura, y es que los habitantes del barrio se gastaron buenos billetes en hacerse casas que llamaran la atención. Una pena que hoy en día esa arquitectura apenas brille ya, la mayoría de edificios están algo descuidados o cubiertos con paneles, hay que fijarse para apreciar aquellos edificios que aún mantienen el encanto de su pasado.

Por lo demás, es una buena calle para salir a cenar, tiene bastante ambientillo, aunque he de decir que yo me esperaba algo más después de haber visto esta calle recomendada en todas las guías.

Amman desde Wild Jordan, un restaurante/bar cerca de Rainbow Street

El Amman moderno (West Amman)

Mezquita King Abdullah

Si tienes tiempo en Amman y buscas un plan, puedes acercarte a la mezquita King Abdullah en las afueras. Coronado por una cúpula azul, esta mezquita es un edificio moderno construido en los años 80 que no pasa desapercibido.

Ya que en la mezquita Al Husseini del centro es complicado o imposible entrar como turista (sobre todo para mujeres…), ir a la mezquita King Abdullah puede ser una opción si te interesa entrar en una.

Los «circles»

Durante el siglo XX, Amman se expandió como si no hubiese un mañana. De las siete colinas iniciales sobre las cuales se construyó la ciudad antigua, hoy en día Amman se extiende sobre nada más y nada menos que 19 colinas.

West Amman es conocida como la parte cool y modernilla de la ciudad, ahí donde encontrarás los locales del momento, hoteles, oficinas, embajadas y casas de ricos. West Amman se extiende desde el centro de la ciudad hacia el oeste tal y como indica su nombre.

Desde Rainbow Street, si caminas en línea (semi) recta hacia el oeste, te toparás con ocho rotondas una detrás de otra, las cuales se conocen como «circles«, aunque las distancias en Amman son enormes y seguramente como turista solo llegues al segundo o tercer circle (incluso puede que te alojes por allí).

West Amman circles
Foto un poco chunga, pero era la más decente de las que saqué en la parte moderna

Dónde comer en Amman

🍴 Restaurante Hashem: uno de los restaurantes más antiguos de Amman (abrió en 1956). De entrada puede que no te llame la atención, pero la comida está deliciosa y te costará dos duros (literalmente, comes por 2.5 JD, unos 3 euros).

🍴 Pastelería Habibah: cerquísima del restaurante Hashem, para aquellos que se hayan quedado con ganas de postre.

🍴 Sufra: en Rainbow Street, tienen un patio interior que es un auténtico oasis en medio del caos. La comida riquísima, y aunque los precios sean un poco más altos que la media de Amman, comes por unos 10JD por persona.

🍴 Wild Jordan: también cerca de Rainbow Street, no puedes perderte las vistas desde este restaurante/bar. ¡Tendrás Amman a tus pies!

Dónde comer en Amman restaurante Hashem
Al buen hummus en el restaurante Hashem

3 consejos rápidos para visitar Amman

1. Lleva calzado cómodo

Pero Amman es una capital, ¿no? Podré llevar cualquier calzado. Pues mi consejo es que no te guardes las deportivas para Petra y el desierto de Wadi Rum solamente y que les des uso también en Amman.

Es una ciudad construida sobre 19 colinas, y eso quiere decir una cosa: cuestas. Si a eso le añadimos el hecho de que la ciudad está construida sobre todo para ir en coche y que el estado de las aceras en la mayoría de las calles deja mucho que desear, ahí tenemos el porqué de la recomendación de llevar deportivas o, en su defecto, calzado cómodo y con buena suela. Tus tobillos me lo agradecerán.

2. Ten en cuenta las distancias

Considera que, si el alojamiento que has reservado no está cerca del centro, lo más seguro es que acabes dependiendo de un taxi. Amman no tiene metro, y como decía arriba, caminar largas distancias no siempre es una opción viable ni agradable.

Quizá tengas suerte y una de las líneas de autobús urbano pueda resolverte los traslados, pero eso, recuerda que las distancias suponen un obstáculo mayor en Amman que en la mayoría de capitales europeas.

Teatro Romano de Amman
Teatro Romano de Amman

3. El ojo al detalle

Amman no es una ciudad monumental. Tiene la ciudadela y el Teatro Romano, pero por lo demás es una ciudad de construcción reciente, caótica y con mucho tráfico. Por eso quizá, su belleza e interés muchas veces están en los detalles.

Fíjate en los fragmentos de la ciudad antigua que asoman entre los edificios modernos, aprecia el arte urbano en las fachadas y la decoración de las cafeterías, o repara en las cosas tan exóticas que venden en sus zocos. También te resultará entretenido observar las escenas cotidianas por la calle.

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